Recopilación de nubes y la profecía de octubre

octubre 17, 2008

Aquí expongo una breve recopilación de fotografías bélicas (WWII, 1939-1945), en las que se aprecian nubes que los conspiranoicos tacharían de fumigadas o modificadas por HAARP. Nubes así siempre han existido, y estas fotografías nos recuerdan que ya en los años 40 los aviadores tenían que codearse con ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cambiando de tema…

Creo que es el momento de decir en voz alta lo que todos sabemos.:

 

Otra vez más, los magufos y conspiranoicos se han vuelto a equivocar. Estamos en pleno octubre, ya ha pasado el día 14 y no ha habido ni invasión extraterrestre ni ley marcial. Y la WWIII no la hemos visto ni de refilón.

 


Un día en la vida de un chemtrailer

marzo 6, 2008

Me levanto a las 8, como cada día. Me ducho, tiro cinco veces de la cadena del váter (para contribuir a la sequía) y me voy a desayunar.

Como desayuno normalmente tomo tostadas de pan mejorado genéticamente (más esponjoso y no se quema), aderezado con miel producida por abejas transgénicas, que es mortal para cualquier persona alérgica a las abejas. No tomo leche porque, como ya me han advertido los del NOM (Nuevo Orden Mundial) es un tóxico peligroso. Aún y así se comercializa, para eliminar a la población lentamente.

Me pongo el uniforme y salgo de casa. Vivo en un ático pagado por el gobierno, así puedo usar mi CG (Chem Generator). Es como un cloudbuster pero puesto al revés, así genera nubes tóxicas sobre la ciudad. Cada día el aire es más impuro. Esto me gusta.

Normalmente voy al trabajo en taxi, mi sueldo (pagado por el gobierno) me lo permite. Una vez que llego al aeropuerto, recibo noticia de las áreas a fumigar y de los horarios. Posteriormente salgo a las pistas y me dirijo a mi avión. El que suelo usar es un KC10, un avión cisterna.

En pista, las rutinas son las de siempre. El personal de tierra (todos militares, también pagados por el gobierno) se han encargado de llenar los tanques con el líquido a fumigar, como hoy vamos a atacar a un frente nuboso sobre una ciudad densamente poblada, vamos a usar una mezcla de bario, agentes patógenos, aluminio y “polvo inteligente”, una maravilla de la nanotecnología, que cuesta millones de dólares por gramo, evidentemente cada día soltamos toneladas, y el gobierno lo costea todo.

Los efectos de estas sustancias son visibles a medio y a largo plazo. El aluminio y el bario cumplen la doble función de disolver las nubes y de provocar cánceres y, con un poco de suerte, alzheimer. El “polvo inteligente” es muy útil para controlar las ondas neuronales de la población y tenerlos localizables, son como un localizador.

Después de que el control de tierra me dé luz verde, despego y trepo hasta los 12000 pies (unos 4 km), donde ya no tenemos sobertura de nubes por encima. Así lo que fumigamos cae encima de las nubes. Al llegar a la altura de crucero, enciendo nuestra nueva pequeña maravilla de la técnica, un ligero campo electromagnético que permite que los fotones puedan atravesar el avión y llegar directamente a la Tierra, consiguiendo el efecto de la invisibilidad.

Dicho campo puede producir dolores de cabeza, jaquecas y otras enfermedades por donde el avión pasa, pero como no soy tonto siempre llevo una capa de aluminio bajo el gorro.

Cuando llevo un par de minutos de crucero, enciendo los dispersores. Están justo a la salida de los motores, para confundirse con los “contrails”. En sitios concretos, suelto una serie de metales pesados que, además de contaminar, hacen de “antena en vuelo” para los emisores de alta frecuencia del proyecto HAARP, para incrementar su alcance.  Últimamente también las antenas telefónicas lo usan para incrementar su alcance.

Este fluido es expulsado por debajo de la cola, dejando una fina línea.

Bueno, el vuelo sigue su curso normal. Ya he dado varias vueltas y cruces por encima de la ciudad señalada. Al cabo de un rato aparece un avión bimotor que rápidamente identifico, es Carlos. Siempre nos estamos picando (amistosamente), y ayer en la cantina le reté a una carrera. Paramos de fumigar por un momento, nos ponemos paralelos (a punto de chocar), y a la de tres aceleramos.

Evidentemente gano yo, los dos motores de su A320 modificado no pueden competir contra mis tres motores.

Por radio hacemos un poco de broma, y hablamos un rato. Me cuenta que pronto nos equiparán con nuevos aviones circulares, que usan una nueva tecnología a la que el NOM ha tenido acceso gracias a su contacto con inteligencias extraterrestres.

Seguimos fumigando un rato más, haciendo algún cruce y girando en el último momento (los pilotes le llamamos “la gallineta”). Muchos supuestos accidentes aéreos han sido en realidad colisiones en el aire por parte de aviones que han hecho mal esta maniobra.

Regreso al aeropuerto, allí ningún turista sospecha nada. Una vez fuera del aeropuerto, reviso mis dispositivos de orgón negativo. Están hechos con resina y virutas de plástico con un trozo de un material que nos proporcionan los jefes, parecido a la naftalina. Según ellos produce orgón negativo, y hace que la gente esté más deprimida, decaída, enfermiza…en resumen, menos atenta y más fácil de controlar. Estos dispositivos los dejo en zonas de paso abundante de gente. Gracias a la tecnología de la miniaturización son del tamaño de un botón, pero tienen el efecto de quilos de material. Con una pequeña fijación magnética, color plateado y forma hexagonal, son ideales para confundirlos con cabezas de tornillos.

Los suelo dejar en salidas de metro, estaciones, y en la entrada del mismo aeropuerto. Los jefes a veces nos dan la dirección de algún activista anti-chemtrails conflictivo, y le dejamos la parte de abajo del buzón llena de dispositivos. Lo mismo con sus ventanas, barandillas, coche…no nos hace falta un rastreador, para eso ya tenemos el “polvo inteligente”.

Vuelvo a casa, a comer, y en dos horas al trabajo otra vez. Por la tarde hago de piloto civil, alguien tiene que pilotar esos aviones. Igualmente muchos de ellos llevan dispositivos para la fumigación, como el que me toca llevar esta tarde, un 747. Cuano entro en la cabina y el pasaje no me ve, me pongo el mono de trabajo. Al ser un avión civil, la cabina no está aislada y las sustancias fumigadas podrían perjudicar mi salud.

El vuelo totalmente rutinario. Con la excusa de unos retrasos y circuitos de aproximación trazo vueltas y más vueltas. Finalmente, el aterrizaje, unas copas en la cantina y a casa.

Hoy ha sido un día muy duro. Mañana habrá que fumigar más, mañana será otro día.

Evidentemente este texto es completamente irónico y ficticio, sólo lo expongo para que se vea lo ridículo de la teoría chemtrail y/o teoría conspiratoria.